A la tercera va la vencida

El pasado día 6 de octubre la Ciudad Autónoma presentó su propuesta de Plan Estratégico de Melilla con el horizonte puesto en el año 2029.

No es la primera vez. En 1994, siendo concejal de hacienda Víctor Gamero, en un gobierno municipal presidido por Ignacio Velázquez, se intentó por vez primera la puesta en práctica de un plan estratégico. El encargo recayó en la empresa Andersen Consulting y el trabajo fue entregado ya en 1995, cuando ya se habían celebrado las primeras elecciones autonómicas y un cambio de gobierno había tenido lugar, permaneciendo a la cabeza Ignacio Velázquez, pero saliendo Víctor Gamero y entrando en su lugar Nicolás Sánchez . Pronto quedó demostrado que ese plan no iba a implementarse, ni siquiera a intentar hacerlo, y así quedó archivado en las estanterías, como un material de consulta que nunca ha servido para nada, a pesar de los hombres de negro – de chaqueta y corbata – que estuvieron durante semanas intentando dar forma a una estrategia de crecimiento para la ciudad.

Entre 2006 y 2007, se intentó por segunda vez. En esta ocasión, a través de la empresa municipal Promesa, siendo su presidente José Mª López Bueno y gerente Carolina Gorgé. Esta vez recibió el encargo la Universidad de Granada, que fue desarrollado principalmente a través del profesorado de la entonces escuela de empresariales de Melilla. Con mucho bombo y platillo se fueron presentando sucesivamente los avances de los trabajos en el salón dorado de la Ciudad Autónoma hasta que finalizó el plan. El resultado fue el mismo que el anterior: un plan que no ha sido nunca implementado, que apenas ha sido seguido por los organismos del ámbito institucional de la Ciudad Autónoma de Melilla y que, aparte de los precios acordados para ambas contrataciones, puede afirmarse que no ha servido para nada .

La razón de ambos intentos fallidos es la misma: se trataba de iniciativas de un cargo de segundo o incluso tercer nivel, que no fueron comprendidas ni compartidas ni asumidas por las más altas esferas del poder, que siempre ha tratado de huir de corsés y restricciones y ha preferido la ambigüedad y la utilización de partidas genéricas del tipo de «realizaciones diversas». La verdad es que esa es una de las razones más comunes por la que fracasan, constituyendo el peor fracaso el hecho de que finalmente sea olvidado en una estantería.
Además, tampoco se trataba de planteamientos que contaran con un amplio respaldo social , sino que los grupos de interés que lo llegaron a apoyar eran, o inexistentes como en el primer caso; o muy sesgados y localizados, en el segundo.

Y es que cuando se trata de implementar un plan estratégico, cualquiera que sea su ámbito, se considera un requisito esencial para su éxito, más que la calidad del plan y sus medidas intrínsecas, el hecho de que esté apoyado, promovido y, en definitiva, liderado por el más alto poder ejecutivo de la organización responsable del ámbito en el que se va a desarrollar el plan.

Esto es así porque un plan estratégico conlleva la realización de numerosos cambios, y porque vencer la resistencia al cambio en el seno de una organización, y más si está muy burocratizada, implica un enorme esfuerzo contra unas fuerzas y actitudes que se resisten a cualquier cambio y que solamente pueden ser vencidas gracias a una implicación personal de la cúpula de la organización. Si esta implicación no se produce, si el compromiso de la alta dirección es mínimo o si el cambio es liderado desde un segundo o tercer escalón en la cadena de mando, el batacazo está asegurado, salvo milagro de última hora, y el plan, por consiguiente, sería mejor que se guardase en un cajón y se ahorrasen esfuerzos y recursos antes que tirarlos a la basura, ya que este sería el resultado más probable del intento de su implementación.

Por lo anterior, estamos viviendo ahora en Melilla una tercera posibilidad. Esta vez, cuenta inicialmente con un amplio apoyo social, derivado de los interlocutores económicos y sociales más representativos, también de numerosos agentes clave para el desarrollo de Melilla, así como de una buena parte del público en general y, se supone, de las más altas esferas del poder local.

Sin embargo, aún siendo importante y numeroso el apoyo, no puede afirmarse aún que este plan vaya a consolidarse, habida cuenta de las siguientes razones: primero, por la inexistencia todavía de un apoyo explícito por parte del Gobierno de la Nación; segundo, por la dificultad y obstáculos para lograr un acuerdo con el principal partido de la oposición, que anteriormente fue gobierno durante 20 años: el Partido Popular de Imbroda.
El tiempo lo dirá.

La ira contra Gonzalo Hernández y Céspedes

 

 

 

(Reedición del capítulo V de «Mis experiencias con Bohórquez»)

Fue entonces, más o menos a mediados del mandato 1987-1991, cuando se produjo un hecho menor que, sin embargo, volvió a cambiar todo el escenario político-mediático. El Centro Asistencial de Melilla, la popular “Gota de leche”, había cambiado recientemente su cúpula directiva, incorporándose mi, por otra parte, querido amigo D. Miguel Fernández Bartolomé como gerente de la entidad, la cual, como es sabido, viene prestando servicios asistenciales, desde hace ya casi 90 años, a las personas más desfavorecidas de nuestra sociedad, (más…)

Economía de Melilla en 2020: dos graves shocks superpuestos

A la finalización del ejercicio de 2019, el panorama para la economía de Melilla no era muy halagüeño, ya que presentaba algunos datos alarmantes:

  • Tasa de paro: 26,7%
  • Tasa de paro juvenil: 62,2%.
  • Disminución de un 27,4% en el tráfico de mercancías en el puerto de Melilla desde diciembre de 2017 a diciembre de 2019, como un indicador de la actividad comercial de la ciudad, en franco declive.

Y es que, ciertamente, se habían producido una serie de fenómenos en los últimos años que estaban incidiendo, muy negativamente, sobre la economía de Melilla: (más…)

Datos estadísticos sobre Melilla, mayo de 2020

Mediante este post, aporto unos datos, más adelante los comentaré. La finalidad de su recopilación, elección, tratamiento, formas de agrupamiento y presentación es exclusivamente la de facilitar al lector la comprensión de un problema complejo, como es la economía y el mercado de trabajo de Melilla. (más…)

Luchar por algo que verdaderamente merece la pena: Melilla

A partir de hoy, salgo de mi zona de confort y me implico de nuevo en la vida política de Melilla. Después de cuatro años sin participar activamente, acudo a la llamada del presidente de la ciudad, Eduardo De Castro, para formar parte de su gobierno, (más…)

Contratos públicos, contratistas, empresarios y cambio político en Melilla

Según la procedencia principal de sus ingresos, los empresarios -incluyendo a los trabajadores autónomos- pueden dividirse en dos grandes grupos: por un lado, los que obtienen sus ingresos directamente en el mercado y que, por tanto, se mueven constantemente en situaciones de incertidumbre, ya que dependen de la demanda y principalmente de los cambiantes gustos y preferencias de los consumidores, que emiten periódicamente sus votos en la forma de decisiones de compra o no; por otro lado, aquellos que perciben mayoritariamente sus ingresos del sector público, bien sea en forma de contratos, subvenciones, concesiones u otras. (más…)

Cae la primera torre

«Torres más altas han caído…..», Antiguo dicho español.

Melilla, 15 de junio de 2019. Ha caído la primera torre. Lo que parecía imposible: el fin de la era de gobierno de Imbroda en Melilla, se ha producido hoy.

https://drive.google.com/file/d/1JD3L7Um-kgX83GDJoFWNkVLr6PMfUVjw/view?usp=drivesdk

La generosidad política de muchos ha llevado a este resultado, fruto de un Acuerdo y un Pacto por el Futuro de la ciudad. Esta generosidad debe ser mantenida durante los próximos cuatro años para centrarse en lo importante, que es Melilla y los melillenses, y olvidarse de todo lo que les puede separar y sacar del camino marcado por el consenso y el acuerdo. Esto es ser patriota. Esto es amar a España y a Melilla.
Al PP le espera ahora un proceso de Regeneración en la oposición, mediante la Reflexión y el necesario Recambio.
A los melillenses nos corresponde evitar que estas formas de gobierno y apropiación de lo que es de todos puedan reproducirse y establecer líneas rojas para que los nuevos gobernantes no caigan de nuevo en conductas inapropiadas.
Queda la otra torre, la que está ubicada, en el imaginario colectivo, en las del V Centenario, y que ha empezado a tambalearse ya sólo con el resultado de las elecciones. Poco a poco, se hace camino al andar.

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El retrato de Dorian Grey

Melilla vive sus últimos días bajo el yugo de un régimen corrompido. Este, después de casi veinte años de supervivencia, ha metamorfoseado a una mala réplica de sí mismo desde su origen, prometedor como todos los comienzos.

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Escarmentar en cabeza ajena

«Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores». Paul Preston

 

Lunes, 25 de mayo de 2015, 07:30 h.

Me despierto después de haber pasado una mala noche. Digamos que no he conseguido dormir bien. La noche anterior había sentido el desencanto del esfuerzo baldío. (más…)

Dos, por el precio de uno

Por fin terminó la campaña electoral para la Asamblea de Melilla. Las urnas han arrojado un resultado que no es definitorio, pero tampoco ha sido sorprendente. Todo el mundo lo esperaba en mayor o menor medida. Es más, el PP ha logrado resistir mucho más de lo previsto.
Tiempo habrá para extraer conclusiones del resultado electoral. Sin embargo, no merece la pena intentarlo ahora, puesto que es ya inamovible. Lo importante es lo que se avecina: quiénes gobernarán, cómo lo harán y, finalmente, si será un gobierno inclusivo que gobierne para todos; o si lo hará centrado principalmente en una parte de la población, como ha sido la tónica habitual del anterior, excluyendo a los representantes legítimamente elegidos por los melillenses ajenos al gobierno de cualquier acto o participación en las instituciones de la ciudad, más allá de lo estrictamente necesario: reuniones de la Asamblea, Comisiones y similares y algún acto de naturaleza institucional bajo un protocolo que reduce a su mínima importancia a tales representantes de los grupos de la oposición.
El resultado ha sido paradójico: por un lado, ha habido un partido maltratado por el resultado electoral: Ciudadanos que, a pesar de haber realizado una oposición decente y solvente, ha obtenido un mal resultado electoral, muy inferior al que arrojaban los pronósticos, incluso los más pesimistas; por otro lado, la ruleta de la fortuna ha hecho que su único diputado sea absolutamente decisorio para el devenir de esta Asamblea y la política de Melilla en los próximos cuatro años, e incluso más allá de ellos.
Alternativas para el Gobierno de Melilla
Las alternativas que se abren, todas igual de legítimas y democráticas, son las siguientes:
  1. Apostar por la continuidad del PP de Imbroda junto al nuevo Grupo de Vox -cuya viabilidad y seguridad todo el mundo da por descontada-;
  2. Inclinar la balanza a un gobierno de renovación y cambio junto a CpM y el PSOE.;
  3. Abstenerse en la votación para la presidencia de la ciudad, de forma que permita un gobierno en minoría mayoritaria del cabeza de lista más votado -en este caso el PP – pasar por tanto a la oposición y luego ir decidiendo su postura en cada votación, en interés de los melillenses, tanto en la Asamblea como en las Comisiones como en los Consejos de las empresas públicas que tenga que haber en los próximos cuatro años, de forma que los consensos y las negociaciones se deban realizar caso por caso: presupuesto por presupuesto; reglamento por reglamento; y decisión por decisión.
La primera alternativa supondría más de lo mismo y, por tanto, otros cuatro años perdidos y continuar la debacle de Melilla, esta vez de cabeza, cuesta abajo y sin frenos hacia el precipicio, así como la continuidad de unas formas de gobierno que han sido, a mi juicio, muy dañinas para la institución que debería ser de todos y para la propia ciudad de Melilla y los melillenses.
La segunda alternativa tendría la ventaja de la savia nueva que se incorporaría, la renovación de las personas y los cargos, el dinamismo impuesto por los que aún no se sienten asentados y otras dinámicas renovadoras y regenerativas que podrían generarse simplemente con el cambio de gobierno. No obstante, también podrían producirse dinámicas contraproducentes en función de las ansias de los nuevos entrantes y su auto-contención o no, que sería la función principal del nuevo presidente (o presidenta).
La tercera alternativa respetaría la jerarquía del resultado electoral emanado de las urnas (siempre y cuando no pueda demostrase que algún partido haya acudido «dopado» a las elecciones, léase el tristemente famoso «voto por correo» masivo y corrupto, que no podría descartarse a priori, sobre todo al ver los primeros avances del escrutinio el pasado Domingo). También podría ser buena porque instruiría, primero a los políticos, pero luego también a los ciudadanos de Melilla, en la cultura del acuerdo, y nunca más en la imposición y en el «si no le interesa, váyase al Juzgado» (que esa será otra, de la que hablaremos). Podríamos así conseguir una institución abierta, transparente y en la que las decisiones no sean «ocurrencias» más o menos fundamentadas de un «líder cósmico» y, por consiguiente, algunas buenas y otras malas, sino decisiones estudiadas y consensuadas en el ámbito de una alta participación política, en el marco de una transparencia ejemplar y con poco campo para la corrupción interesada.
La oportunidad de hacer de la necesidad virtud
Por otra parte, hay otro aspecto de la oferta democrática expuesta hasta la saciedad por el candidato, y ya diputado electo por Ciudadanos, Eduardo De Castro, que apoyo sin ninguna cortapisa, que es la necesidad de que tanto Imbroda como Aberchán se deberían echar a un lado si quieren que ese partido – en este caso va a ser ese Diputado electo – les pueda tener en cuenta simplemente como para negociar un gobierno futuro.
Independientemente de lo que él y su partido decidan hacer, que legítimamente les corresponde decidir y luego justificar, tengo que decir que la idea me parece magnífica, es más: me apasiona.
En Melilla necesitamos rebajar la tensión, eliminar los odios y recelos enquistados y eso, en mi humilde opinión, solo podría conseguirse renovando las personas y dando la oportunidad, de esta forma, a la regeneración de la política en Melilla. Creo que ahora es el momento adecuado para la retirada de los dos dinosaurios más duraderos de la política en Melilla, aunque hayan sido los dos más votados.
No estamos aquí hoy para hablar de buenas o malas personas sino sobre el interés de Melilla y de los melillenses. En este sentido, creo que ahora sería el momento adecuado para que, independientemente de la elección que haga De Castro y su partido Ciudadanos, ambos políticos se echen a un lado, renuncien a su acta y, si lo estiman oportuno, conserven la presidencia de sus respectivos partidos manteniéndose ambos vigilando durante un tiempo prudencial, para que no sea peor el remedio que la enfermedad.
Así, lo que hoy parece imposible, podría convertirse en factible. Los odios y rencores podrían reconducirse.  Nadie debe ser insustituible. No hay que tener miedo a la renovación. Teniendo instituciones fuertes (Justicia, fuerzas de seguridad, Defensa) no debe haber ninguna reticencia. Nuestros representantes podrían encontrar maneras de relacionarse basadas en el respeto y la consideración mutua en vez de las trampas y la desconsideración recíproca. La esperanza podría volver a nuestra tierra.
La generosidad política de ambos podría ser el germen sobre el que construir la Melilla del futuro. Como le gusta decir a mi amigo Antonio, es sólo una opinión.

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