Luchar por algo que verdaderamente merece la pena: Melilla

A partir de hoy, salgo de mi zona de confort y me implico de nuevo en la vida política de Melilla. Después de cuatro años sin participar activamente, acudo a la llamada del presidente de la ciudad, Eduardo De Castro, para formar parte de su gobierno, contando con el apoyo también de la mayoría política que le sustenta, de CpM y del PSOE, comandados por Mustafa Aberchán y Gloria Rojas, respectivamente, ambos en representación del resto de los diputados locales de ambos grupos políticos.

Ha llegado el momento de la verdad: el momento del cambio político por el que tanto han luchado los diputados locales citados y por el que tanto hemos luchado, desde diferentes posiciones, tanto políticas como no, otro ingente número de personas provenientes de diferentes partidos e ideologías, si bien unidos por un hilo conductor común: la creencia en la democracia y la frontal oposición a quienes habían convertido el gobierno de nuestra principal institución local en algo inapropiado e inadmisible en nuestra opinión, tras casi veinte años de ejercicio continuado del poder por parte del mismo liderazgo político. Hoy es un día también para recordar a todos aquellos luchadores, incluso de forma emocionada a los que ya no están con nosotros.

Todo tiene un fin, pero este final debe marcar un punto y aparte en la centenaria historia de nuestra ciudad. Debe significar un nuevo amanecer para Melilla, una nueva esperanza que nace con este nuevo gobierno, que no debemos permitir que, bajo ninguna de las circunstancias, pueda defraudar a nuestros ciudadanos, muchos de ellos realmente ilusionados con el cambio político que va a iniciarse de forma inmediata.

Ha llegado el momento de dejar de estar centrados en nuestros legítimos intereses particulares o de grupo, de ofrecer a Melilla y a España lo mejor de nosotros mismos, de trabajar lealmente en equipo lejos de egoísmos y de individualismos, de pensar a lo grande, de ser generosos con quienes piensan diferente y quieren a Melilla tanto como nosotros, de no escatimar esfuerzos para ganarnos el futuro, de restañar heridas, de predicar con el ejemplo, de escuchar a los que sufren, de dialogar con todos sin exclusiones y de trabajar por ellos.

Esta oportunidad no podemos -no debemos- desaprovecharla bajo ningún concepto. Sería imperdonable. La generosidad mutua, la cooperación desinteresada debemos mantenerlas todo el tiempo que sea necesario para consolidar el cambio de rumbo. Melilla merece que estemos a la altura.

 

Nota: Este será mi último artículo por un tiempo, hasta que deje la responsabilidad política que hoy adquiero.

Contratos públicos, contratistas, empresarios y cambio político en Melilla

Según la procedencia principal de sus ingresos, los empresarios -incluyendo a los trabajadores autónomos- pueden dividirse en dos grandes grupos: por un lado, los que obtienen sus ingresos directamente en el mercado y que, por tanto, se mueven constantemente en situaciones de incertidumbre, ya que dependen de la demanda y principalmente de los cambiantes gustos y preferencias de los consumidores, que emiten periódicamente sus votos en la forma de decisiones de compra o no; por otro lado, aquellos que perciben mayoritariamente sus ingresos del sector público, bien sea en forma de contratos, subvenciones, concesiones u otras.

En pocos sitios como Melilla puede ser más acentuada la diferencia entre ambos grupos. Las características de la ciudad: 85.000 habitantes, 13 km2, un sector público que tiende al 50% del valor del PIB y que copa más de la mitad del empleo total, hacen muy visibles las diferencias. Mientras unos, los expuestos al mercado, están soportando como pueden una crisis económica galopante, sin precedentes en la ciudad, en parte propiciada por malas decisiones políticas y económicas, otros no tienen  que convivir con ella sino centrarse, exclusivamente, en obtener de nuevo sus contratos, subvenciones, concesiones u otras cuando, por imperativo legal, deban salir de nuevo a convocatoria, y eso en el caso de que lo hagan.

Hace años escribí un artículo sobre este asunto y básicamente sigo pensando lo mismo.

En Melilla, la contratación pública directa instrumentada por ambas administraciones públicas: local y central, puede estimarse en un 25% del PIB de Melilla. Si a la anterior le añadimos la indirecta, a través de todo tipo de organismos y sociedades públicas; y la inducida, que es la que, a su vez, es implementada por los particulares, asociaciones y empresas que reciben subvenciones, finalistas o no, de las administraciones públicas, la participación tendería de nuevo a la mitad del valor total de la producción en Melilla.

De aquí la importancia, la especial trascendencia y la imperiosa necesidad de Justicia para que pueda existir un buen sistema de contratación pública en Melilla. Un sistema que sea por supuesto legal, pero que también pueda llegar a ser dinámico, eficiente, justo y, por encima de todo, no arbitrario y limpio de corrupción. Esta última puede minimizarse -como reconocen los entendidos en la materia y la propia institución de Transparencia Internacional- pero es casi imposible eliminarla por completo porque muchas de las conductas que la propician se encuentran enraizadas en nuestra sociedad y en las instituciones.  

Es crucial impedir que puedan reproducirse situaciones como las que hemos conocido hace unos días sobre contrataciones de la autoridad portuaria de Melilla, o las que, aglutinadas en los conocidos casos «Ópera»«Tosca», fueron en principio investigadas por la policía judicial y luego han sido abandonadas, posibilitando una sorprendente prescripción de algunos más que presuntos delitos.

Esas situaciones no deben repetirse y deben garantizarse procesos y procedimientos que impidan la corrupción en todo tipo de contrataciones y también en los contratos menores, en los que, a pesar de que se han iniciado cambios, queda mucho por hacer, al igual que en todos los demás. Los procedimientos son muy importantes pero más aún son las personas que los llevan a cabo. Lo fundamental no es su nivel de inteligencia, aunque también. Lo verdaderamente crucial es su voluntad decidida e inequívoca de llevar adelante el cambio y de superar cualquier resistencia al mismo. 

Estoy convencido de que, precisamente, la mayor resistencia a cualquier cambio para mejorarlo provendría de los mayores beneficiarios del actual sistema de contratación. Como es lógico, no querrán que nada cambie, puesto que les va muy bien, pero si algo lo hiciese, su segunda prioridad sería que van a tratar de evitar que les pudiera perjudicar al precio que sea, incluso mediante tácticas despreciables de fake news disparatadas.

Lo peor de todo es que, si no se produce ningún cambio, los perjudicados vamos a ser todos y no unos pocos. En mi opinión, nadie debería tratar de perjudicar deliberadamente a tales contratistas sino intentar que consigan, a partir de ahora y siempre, sus contratos y demás de una forma legal, rigurosa, limpia y Justa. En caso contrario, el cambio se quedará solo en los nombres, porque los que se llevan el mejor trozo de la tarta seguirán siendo los mismos. Estos no se tienen que presentar a las elecciones porque siempre ganan.

Cae la primera torre

«Torres más altas han caído…..», Antiguo dicho español.

Melilla, 15 de junio de 2019. Ha caído la primera torre. Lo que parecía imposible: el fin de la era de gobierno de Imbroda en Melilla, se ha producido hoy.

https://drive.google.com/file/d/1JD3L7Um-kgX83GDJoFWNkVLr6PMfUVjw/view?usp=drivesdk

La generosidad política de muchos ha llevado a este resultado, fruto de un Acuerdo y un Pacto por el Futuro de la ciudad. Esta generosidad debe ser mantenida durante los próximos cuatro años para centrarse en lo importante, que es Melilla y los melillenses, y olvidarse de todo lo que les puede separar y sacar del camino marcado por el consenso y el acuerdo. Esto es ser patriota. Esto es amar a España y a Melilla.
Al PP le espera ahora un proceso de Regeneración en la oposición, mediante la Reflexión y el necesario Recambio.
A los melillenses nos corresponde evitar que estas formas de gobierno y apropiación de lo que es de todos puedan reproducirse y establecer líneas rojas para que los nuevos gobernantes no caigan de nuevo en conductas inapropiadas.
Queda la otra torre, la que está ubicada, en el imaginario colectivo, en las del V Centenario, y que ha empezado a tambalearse ya sólo con el resultado de las elecciones. Poco a poco, se hace camino al andar.

El retrato de Dorian Grey

Melilla vive sus últimos días bajo el yugo de un régimen corrompido. Este, después de casi veinte años de supervivencia, ha metamorfoseado a una mala réplica de sí mismo desde su origen, prometedor como todos los comienzos.

(más…)

Escarmentar en cabeza ajena

«Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores». Paul Preston

 

Lunes, 25 de mayo de 2015, 07:30 h.

Me despierto después de haber pasado una mala noche. Digamos que no he conseguido dormir bien. La noche anterior había sentido el desencanto del esfuerzo baldío. (más…)

Dos, por el precio de uno

Por fin terminó la campaña electoral para la Asamblea de Melilla. Las urnas han arrojado un resultado que no es definitorio, pero tampoco ha sido sorprendente. Todo el mundo lo esperaba en mayor o menor medida. Es más, el PP ha logrado resistir mucho más de lo previsto.
Tiempo habrá para extraer conclusiones del resultado electoral. Sin embargo, no merece la pena intentarlo ahora, puesto que es ya inamovible. Lo importante es lo que se avecina: quiénes gobernarán, cómo lo harán y, finalmente, si será un gobierno inclusivo que gobierne para todos; o si lo hará centrado principalmente en una parte de la población, como ha sido la tónica habitual del anterior, excluyendo a los representantes legítimamente elegidos por los melillenses ajenos al gobierno de cualquier acto o participación en las instituciones de la ciudad, más allá de lo estrictamente necesario: reuniones de la Asamblea, Comisiones y similares y algún acto de naturaleza institucional bajo un protocolo que reduce a su mínima importancia a tales representantes de los grupos de la oposición.
El resultado ha sido paradójico: por un lado, ha habido un partido maltratado por el resultado electoral: Ciudadanos que, a pesar de haber realizado una oposición decente y solvente, ha obtenido un mal resultado electoral, muy inferior al que arrojaban los pronósticos, incluso los más pesimistas; por otro lado, la ruleta de la fortuna ha hecho que su único diputado sea absolutamente decisorio para el devenir de esta Asamblea y la política de Melilla en los próximos cuatro años, e incluso más allá de ellos.
Alternativas para el Gobierno de Melilla
Las alternativas que se abren, todas igual de legítimas y democráticas, son las siguientes:
  1. Apostar por la continuidad del PP de Imbroda junto al nuevo Grupo de Vox -cuya viabilidad y seguridad todo el mundo da por descontada-;
  2. Inclinar la balanza a un gobierno de renovación y cambio junto a CpM y el PSOE.;
  3. Abstenerse en la votación para la presidencia de la ciudad, de forma que permita un gobierno en minoría mayoritaria del cabeza de lista más votado -en este caso el PP – pasar por tanto a la oposición y luego ir decidiendo su postura en cada votación, en interés de los melillenses, tanto en la Asamblea como en las Comisiones como en los Consejos de las empresas públicas que tenga que haber en los próximos cuatro años, de forma que los consensos y las negociaciones se deban realizar caso por caso: presupuesto por presupuesto; reglamento por reglamento; y decisión por decisión.
La primera alternativa supondría más de lo mismo y, por tanto, otros cuatro años perdidos y continuar la debacle de Melilla, esta vez de cabeza, cuesta abajo y sin frenos hacia el precipicio, así como la continuidad de unas formas de gobierno que han sido, a mi juicio, muy dañinas para la institución que debería ser de todos y para la propia ciudad de Melilla y los melillenses.
La segunda alternativa tendría la ventaja de la savia nueva que se incorporaría, la renovación de las personas y los cargos, el dinamismo impuesto por los que aún no se sienten asentados y otras dinámicas renovadoras y regenerativas que podrían generarse simplemente con el cambio de gobierno. No obstante, también podrían producirse dinámicas contraproducentes en función de las ansias de los nuevos entrantes y su auto-contención o no, que sería la función principal del nuevo presidente (o presidenta).
La tercera alternativa respetaría la jerarquía del resultado electoral emanado de las urnas (siempre y cuando no pueda demostrase que algún partido haya acudido «dopado» a las elecciones, léase el tristemente famoso «voto por correo» masivo y corrupto, que no podría descartarse a priori, sobre todo al ver los primeros avances del escrutinio el pasado Domingo). También podría ser buena porque instruiría, primero a los políticos, pero luego también a los ciudadanos de Melilla, en la cultura del acuerdo, y nunca más en la imposición y en el «si no le interesa, váyase al Juzgado» (que esa será otra, de la que hablaremos). Podríamos así conseguir una institución abierta, transparente y en la que las decisiones no sean «ocurrencias» más o menos fundamentadas de un «líder cósmico» y, por consiguiente, algunas buenas y otras malas, sino decisiones estudiadas y consensuadas en el ámbito de una alta participación política, en el marco de una transparencia ejemplar y con poco campo para la corrupción interesada.
La oportunidad de hacer de la necesidad virtud
Por otra parte, hay otro aspecto de la oferta democrática expuesta hasta la saciedad por el candidato, y ya diputado electo por Ciudadanos, Eduardo De Castro, que apoyo sin ninguna cortapisa, que es la necesidad de que tanto Imbroda como Aberchán se deberían echar a un lado si quieren que ese partido – en este caso va a ser ese Diputado electo – les pueda tener en cuenta simplemente como para negociar un gobierno futuro.
Independientemente de lo que él y su partido decidan hacer, que legítimamente les corresponde decidir y luego justificar, tengo que decir que la idea me parece magnífica, es más: me apasiona.
En Melilla necesitamos rebajar la tensión, eliminar los odios y recelos enquistados y eso, en mi humilde opinión, solo podría conseguirse renovando las personas y dando la oportunidad, de esta forma, a la regeneración de la política en Melilla. Creo que ahora es el momento adecuado para la retirada de los dos dinosaurios más duraderos de la política en Melilla, aunque hayan sido los dos más votados.
Uno de los dos, concretamente Aberchán, me parece una buena persona, pero no estamos aquí hoy para hablar de buenas o malas personas sino sobre el interés de Melilla y de los melillenses. En este sentido, creo que ahora sería el momento adecuado para que, independientemente de la elección que haga De Castro y su partido Ciudadanos, ambos políticos se echen a un lado, renuncien a su acta y, si lo estiman oportuno, conserven la presidencia de sus respectivos partidos manteniéndose ambos vigilando durante un tiempo prudencial, para que no sea peor el remedio que la enfermedad.
Así, lo que hoy parece imposible, podría convertirse en factible. Los odios y rencores podrían reconducirse.  Nadie debe ser insustituible. No hay que tener miedo a la renovación. Teniendo instituciones fuertes (Justicia, fuerzas de seguridad, Defensa) no debe haber ninguna reticencia. Nuestros representantes podrían encontrar maneras de relacionarse basadas en el respeto y la consideración mutua en vez de las trampas y la desconsideración recíproca. La esperanza podría volver a nuestra tierra.
La generosidad política de ambos podría ser el germen sobre el que construir la Melilla del futuro. Como le gusta decir a mi amigo Antonio, es sólo una opinión.

Cae la primera torre

«Torres más altas han caído…..», Antiguo dicho español.

Melilla, 15 de junio de 2019. Ha caído la primera torre. Lo que parecía imposible: el fin de la era de gobierno de Imbroda en Melilla, se ha producido hoy.

https://drive.google.com/file/d/1JD3L7Um-kgX83GDJoFWNkVLr6PMfUVjw/view?usp=drivesdk

La generosidad política de muchos ha llevado a este resultado, fruto de un Acuerdo y un Pacto por el Futuro de la ciudad. Esta generosidad debe ser mantenida durante los próximos cuatro años para centrarse en lo importante, que es Melilla y los melillenses, y olvidarse de todo lo que les puede separar y sacar del camino marcado por el consenso y el acuerdo. Esto es ser patriota. Esto es amar a España y a Melilla.
Al PP le espera ahora un proceso de Regeneración en la oposición, mediante la Reflexión y el necesario Recambio.
A los melillenses nos corresponde evitar que estas formas de gobierno y apropiación de lo que es de todos puedan reproducirse y establecer líneas rojas para que los nuevos gobernantes no caigan de nuevo en conductas inapropiadas.
Queda la otra torre, la que está ubicada, en el imaginario colectivo, en las del V Centenario, y que ha empezado a tambalearse ya sólo con el resultado de las elecciones. Poco a poco, se hace camino al andar.

Melilla y los buitres de los tres últimos días

«Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo…y por los mismos motivos», George Bernard Shaw.

Llegamos al fin de la campaña electoral. Quedan tres días, pero, eso sí, son los días principales, en los que se ganan o se pierden las elecciones. Los bulos, las «fake news«, los desmentidos y los intentos de influenciar interesadamente por parte de algunos medios de comunicación y los pseudónimos en las redes sociales van a estar a la orden del día. Paciencia. Ya acabará, aunque para los que los sufran será difícil de olvidar y perdonar. (más…)

Diez razones para no votar a Imbroda en Melilla

La votación a la candidatura de Juan José Imbroda en el partido popular a las elecciones locales y autonómicas de 2019 en Melilla, me parece contraproducente por las siguientes razones:

En primer lugar, porque la ciudad de Melilla, nunca ha estado tan mal como ahora en términos económicos y sociales. (más…)

Una Melilla sin miedo

Ha llegado la época de elecciones a la Ciudad Autónoma de Melilla. Después de cuatro años callados, los melillenses vamos a tener la oportunidad de pronunciarnos (más…)

¡Bienvenido/a a mi blog!

Destacado

Ya está disponible el libro electrónico "Mis experiencias con Bohórquez" que agrupa toda la serie de relatos en un formato listo para imprimir o guardar.

Descargue ahora su copia pulsando sobre el botón.

Portada del libro
Descargar libro

Sígueme en las Redes Sociales

Twitter

Espero y deseo que ganen los buenos y pierdan los malos
Cierto. Tanto UGT como CC.OO. han estado apoyando la iniciativa desde el primer día https://t.co/Vg7HiXU71t
Invertir en Melilla #WininMelilla es sin duda la mejor opción, por muchas razones:https://t.co/Kw7zEk0mvp
#wininMelilla Investing in #Melilla is indeed the best option for many reasons https://t.co/A3pWEBrYp5
WinInMelilla - Promocional - INMUSA #wininMelilla Establecerse e invertir en #Melilla merecerá la pena https://t.co/jwtsQIQEVY

Archivo del blog