El lento declive del sector comercial en Melilla, (2ª parte):

3. Comercio de proximidad. Ha proliferado en los últimos años. Comprende  actividades como los auto-servicios 24 horas, las fruterías y pescaderías de barrio y de otros productos perecederos. No parece que exista crisis en este sub-sector.

Las empresas se caracterizan por:

  • Ser empresas de carácter familiar que mantienen las actividades durante largas franjas horarias y los días de fiesta, adaptándose a las necesidades de la clientela.
  • Los productos perecederos que ofrecen son frescos, de alta calidad y a unos precios adecuados. A la pura relación mercantil, se le añade un plus de familiaridad e integración con los vecinos del barrio.

4. Grandes y Medianas Superficies de alimentación y necesidades básicas. Han seguido creciendo en los últimos diez años, principalmente en el formato “mediano”. Puede afirmarse que no presentan síntomas de declive, sino que continúa su expansión y la única limitación a un mayor crecimiento estriba en la persistencia de las costumbres tradicionales de aprovisionamiento para frutas, verduras, pescados, cárnicos y similares en Marruecos para una buena parte de la población de Melilla, que sigue adquiriendo directamente tales artículos en las localidades fronterizas vecinas, en donde continúan teniendo lazos familiares y personales de todo tipo.

5. Comercio tipo “zoco” que, en lugar de irse extinguiendo, habida cuenta del crecimiento del nivel de renta y el desarrollo del comercio electrónico, se ha ido multiplicando. En Melilla presenta algunas peculiaridades:

  • Mientras que en cualquier localidad peninsular estas actividades se han ido restringiendo a un día a la semana, con rotación por barrios a lo sumo, en Melilla se ha pasado de la permisividad de su instalación cada dos días a la permisividad diaria en un espacio permanente destinado al efecto con excepción de los días de fiesta así como los viernes (que es el día de fiesta de la población musulmana, porque son muchos de los tenderos y también de la clientela) y los días de lluvia, ya que es un mercado al aire libre. Solo está en funcionamiento en horario de mañana y cuenta con una superficie considerable, adecentada y urbanizada previamente por la Ciudad Autónoma de Melilla entre las naves del polígono industrial SEPES de los Altos del Real, cerca de la frontera.
  • Los artículos a la venta en el comercio tipo “zoco” son prácticamente los que podrían encontrase en los “zocos” cercanos en Marruecos y especializados en una buena parte de los mismos productos citados para el comercio fronterizo, aunque excluida la alimentación, cuyas principales características vuelvo a citar: normalmente con bajo precio, reducido margen, elevada competencia que lleva los márgenes hacia abajo, alta rotación y alta demanda en el entorno fronterizo marroquí de Melilla. En ocasiones entran en juego productos falsificados de marcas conocidas, productos deteriorados, productos fabricados y pensados para su salida en mercadillos, saldos de productos procedentes de temporadas cerradas e imitaciones diversas que a través de precios de “saldo” juegan a la baja con la calidad y funcionalidad de los artículos a la venta entre un segmento del público ávido de cubrir una parte de sus necesidades comprando lo más barato posible aún a costa de las cualidades de los productos, que es lo que sostiene esta clase de demanda.

6. Mercados municipales. Su actividad sigue una línea decreciente, conforme lo hace la población que se abastece en los mismos. No se trata de un problema local, puesto que es algo común en muchas localidades de la península. Hoy en día, con la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo y la proliferación de grandes y medianas superficies de alimentación que incluyen productos perecederos, así como la instalación de numerosas tiendas de proximidad, hacen que la asistencia a los mercados municipales se concentre, en una buena parte, en población adulta o inactiva, y también los que se han abastecido tradicionalmente a través de este medio de abastecimiento, al que están acostumbrados. En este sentido, tienen todavía una considerable clientela asidua, pero, como ha quedado dicho, esta se concentra en la población adulta, en su mayor parte económicamente inactiva, que son los que pueden permitirse la afluencia en las horas en que estos permanecen abiertos (horarios matutinos).

Su futuro es incierto y dependerá de las decisiones que se tomen en la Asamblea de Melilla en los próximos años, acerca de si van a mantenerse estas actividades públicas, en su configuración actual en edificios y mercados públicos, a pesar de que la prestación del servicio de abastecimiento a los vecinos está convenientemente desempeñado por la iniciativa privada. En cualquier caso, y en el presente, requiere de mejoras e inversiones permanentes y de imaginación para gestionar este tipo de centros públicos que todavía pueden tener mucho que ofrecer a los vecinos.

7. Comercio en la zona del “Polígono”. Un barrio peculiar, muy próximo al centro urbano aunque con grandes diferencias. Hasta hace unos diez años era una zona boyante de actividad comercial con tiendas de todo tipo que vendían artículos a precios populares. Además, en esta zona se abastecían también los marroquíes que visitaban la ciudad. Sin embargo, han ocurrido una serie de fenómenos que le ha hecho entrar en decadencia:

  • La disminución de la actividad del mercado central de abastos, que actuaba de aglutinador de masa crítica de clientela que también aprovechaba para realizar compras adicionales.
  • El traslado de muchos negocios y la instalación de otros muchos en las zonas de naves comerciales y tiendas próximas a la frontera de Beni-Enzar así como en el Polígono del SEPES y aledaños, de forma que la mayor parte de la actividad tradicional de estos comercios se ha visto trasladada a las nuevas ubicaciones.
  • El traslado del mercadillo de venta ambulante, que ha pasado a convertirse en permanente en su nueva ubicación en el Polígono de los Altos del Real, en donde los consumidores tipo descritos pueden adquirir los productos que demandan con mayor facilidad y a mejor precio de lo que podrían hacerlo en esta zona, dadas las condiciones de actividad de este tipo de venta de mercadillo, prácticamente sin costes fijos.
  • La disminución de la población residente en el barrio, al haberse trasladado a nuevas urbanizaciones construidas en otras zonas de la ciudad.
  • El deterioro de los comercios, de la zona y del barrio en definitiva, que recoge todos los problemas anteriores junto a la dejadez y desidia que desgraciadamente son más que habituales en esta ciudad, y que han convertido buena parte de la zona en cuestión en lo que fácilmente podría ser un barrio desfavorecido de una ciudad en ruinas de cualquier país subdesarrollado. Apenas trescientos más allá del pleno dentro de Melilla uno puede pasar a encontrarse un panorama como el descrito.
  • Sin duda, se trata de una zona en la que habría que actuar inicialmente desde la iniciativa pública, mediante un ambicioso plan de regeneración urbana. No es la primera vez que un barrio comercial de enjundia se viene abajo en Melilla. Ocurrió hace más de veinte años con el del “Mantelete”, que se fue deteriorando hasta que apenas ha quedado alguna muestra del boyante sector comercial que una vez tuvo.

8. Comercio de bienes de consumo duradero. Fundamentalmente concesionarios de automóviles, electrodomésticos, ordenadores y mobiliario.
Dado que los precios de los vehículos siguen siendo ligeramente inferiores en Melilla a la península, los concesionarios tienen prácticamente asegurado el mercado local, al menos para las gamas baja y media. Otra cosa diferente viene si hablamos de los coches de la gama alta, puesto que se ha detectado que hay melillenses que los han adquirido mediante ofertas en la península sin cargo de impuestos de ninguna clase (ni IVA ni impuesto de matriculación) y los traen a Melilla por sus propios medios, abonando los costes de transporte, el impuesto de matriculación y el correspondiente 10% irrecuperable de IPSI de importación local.

Asimismo, para los traslados de población flotante, fundamentalmente funcionarios y militares que retornan a la península después de haber disfrutado un período de residencia en Melilla. En este caso, las ventajas se han limitado bastante y el traslado del vehículo a la península, si es nuevo o casi nuevo, supone alguna inconveniencia por motivos aduaneros y fiscales. Por otra parte, la crisis que padece el sector deriva de la propia crisis económica que se vive en Melilla, la alta densidad del parque automovilístico, la eliminación de numerosos aparcamientos y, principalmente, la postergación de decisiones de nuevas adquisiciones de vehículos, por parte de los individuos y las familias, hasta la mejora de la situación económica.
Otro tanto ocurre con los electrodomésticos y el mobiliario, que tienen copado parcialmente el mercado local, especialmente para los artículos de más grandes dimensiones, a menos que se trate de la instalación completa de una vivienda, la cual haya podido ser abastecida desde el exterior.
Los ordenadores y similares, en cambio, sí sufren la dura competencia de las compras electrónicas, y su actividad en Melilla no está en relación al elevado consumo de estos productos informáticos y la población de la ciudad.

One thought on “El lento declive del sector comercial en Melilla, (2ª parte):
Mª Ángeles

Magnífico como todo lo que escribes. Besotes

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