Nunca es tarde si la dicha es buena

Después de casi un año sin escribir, voy a iniciar una serie de artículos en los que expresaré mi opinión sobre los problemas económicos y sociales más importantes que afectan a Melilla. Tengo la intención de tocar todo tipo de temas, incluso algunos considerados “tabú” de los que no se habla ni discute en público, pero de los que se debería hablar y discutir puesto que minan la convivencia y las posibilidades de futuro de esta ciudad.

Voy a expresar mi opinión sobre esos asuntos y algunos otros, y como siempre trataré que esta sea personal, libre, directa, sin temor a la verdad, clarificadora, respetuosa y con la finalidad de ayudar a su comprensión aunque solo sea para aquellos a los que les interese comprender y, sobre todo, para contribuir a su posible solución o mejora en el futuro, que espero pueda ser lo más inmediata posible.
Llevo meses madurando esta idea. Meses en los que el yin y el yang han estado luchando en mi interior, decidiendo si, a pesar de todos los pesares, merece la pena seguir luchando por esta ciudad o, por contra, considerar que lo mejor es rendirse -como veo que ya ha hecho demasiada gente-, e intentar hacer caja mientras se pueda, y dejar la ciudad y mi cuota de la cada vez menor dignidad colectiva a quienes la quieran. Siempre habrá a quien culpar, que es lo que hacen los hipócritas.
Me he negado a hacerlo y, precisamente, es sobre lo que quiero escribir, entre otras muchas cosas. Esa desidia colectiva, esa degeneración moral, esa abulia desesperante y mas extendida de lo que sería deseable, nos está llevando a la degradación y a la ruina, mientras se manifiesta de múltiples formas, una de ellas la persistente caída en la actividad económica y la amenaza de desaparición del escaso tejido productivo autóctono aún existente, pero también a través de los resultados electorales cuatrianuales, que evidencian los grandes males de la ciudad y que nos condenan a la mediocridad, la anti-meritocracia y la debilidad social e individual cada vez mayor.
Pretendo publicar los artículos con una periodicidad quincenal o incluso semanal, y que se caractericen por los siguientes criterios: una limitada extensión pero con la pretensión de incluir una alta densidad de ideas y que estén centrados en un único aspecto, que será el que le dé título. Todo ello con la finalidad de dejar eventualmente la puerta abierta para la discusión y las propuestas sobre el mismo, que es la única forma de llevar a su mejora, porque, indudablemente, cuatro ojos con buenas intenciones ven más que dos; y seis que cuatro, y así sucesivamente.
No voy a intentar dar lecciones a nadie sino que simplemente pretendo ir expresando mis opiniones -las cuales, por cierto, aún no las tengo escritas- y aportar mi grano de arena para generar unos procesos que considero indispensables para una digna supervivencia de esta ciudad de Melilla, como son su renovación, transformación, reinvención, y lograr todo ello antes de que ya no sea posible recuperarla y se desmorone sobre sus propias ruinas, carcomidas -adicionalmente a los efectos de la crisis económica generalizada- por una profunda crisis moral que, a mi juicio, ha corrompido los cimientos sobre los que se basaba nuestro pasado cercano, y sobre los que -una vez seamos capaces de recomponerlos, mejorarlos y luego fortalecerlos- deberíamos basar nuestro futuro inmediato para conseguir a medio y largo plazo una ambiciosa visión que podríamos llegar a ganarnos si empezamos a adoptar ya las soluciones necesarias para iniciar el camino.
Hablar de moral es complicado, puesto que juzgarla no corresponde a los humanos, pero denunciarla sí que nos corresponde a los que nos hemos impuesto esta misión -como es mi caso-, entre muchos otros. No obstante, antes hablaremos de las manifestaciones de la crisis económica que, en el caso específico de Melilla, su empeoramiento deriva, a su vez, de una crisis del modelo de ciudad, que está empezando a demostrar que es insostenible en los términos actuales.
2 thoughts on “Nunca es tarde si la dicha es buena
Dantes

Me conmueve que todavía tengas ganas de luchar por tu ciudad.
Animo, eres un soñador y hace falta gente que sueñe.

Juan

Eres admirable Julio y de lo mejor que hay en esta ciudad…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Bienvenido/a a mi blog!

Destacado

Ya está disponible el libro electrónico "Mis experiencias con Bohórquez" que agrupa toda la serie de relatos en un formato listo para imprimir o guardar.

Descargue ahora su copia pulsando sobre el botón.

Portada del libro
Descargar libro

Sígueme en las Redes Sociales

Twitter

Lo lamento mucho. Un gran melillense. Uno de los grandes. Cada vez quedan menos https://t.co/PQ6ynIrFUH
Para que un presidente del gobierno convoque elecciones generales en España, ¿qué mira: el interés político de su p… https://t.co/jB0IHR6LsD
Siento mucho el fallecimiento del amigo Totó. Una gran persona, un gran deportista y un gran melillense. DEP
Para emprender un camino de profundas reformas hay que estar legitimado antes por las urnas en base a un programa v… https://t.co/SgsiEuqS2h
Indignante y asquerosa viñeta. Con esta señora sí se atreven https://t.co/3mq10ZMnvx

Archivo del blog